Durante la semana pasada han sido muchos los eventos que conmemoraban el Día Internacional de los
Derechos Humanos. No respetamos a 'los otros', aunque evitamos mostrar que por tener otro color de piel, otros rasgos u otro pasaporte les discriminamos. Nos basamos en la cercanía, en el grupo al que creemos que pertenecemos. Discriminamos al diferente. ¿Y qué mayor discriminación y violación de derechos que
negarle a un individuo su propia vida? Eso es lo que ocurre con
124.000 animales de granja cada minuto en el mundo. Son asesinados.

Agrupaciones como
Igualdad Animal, quisieron visibilizar esa masacre -mayor en victimas a cualquier conflicto armado y todas las guerras mundiales juntas- este pasado sábado.
Cientos de activistas se reunieron en la Puerta del Sol para portar retratos de esas víctimas anónimas, que si la sociedad viera y reconociera como individuos ya no serían víctimas. Por este motivo, junto a los carteles con fotografías se mostraron los
cuerpos sin vida de nueve animales asesinados por la industria cárnica, láctea o farmacéutica, entre otras. Todos ellos recuperados de contenedores de desperdicios. Porque sólo son eso ya para la sociedad.

Muchas personas que pasaban por la céntrica plaza, preguntaban a los activistas qué reivindicaban. Y la respuesta no era sencilla:
el derecho de todas y todos a vivir, a decidir su propia vida, a no ser explotados, separados de sus madre, obligados a comer por un tubo, abandonados, sometidos a horribles pruebas, a criar sin descanso, a ser sacrificados, disparados, despellejados vivos, ahogados. Muchos ponían caras de rechazo ante los cuerpos de los animales, aunque no pensaban en lo que iban a comer ese mismo día. Muchos de ellos con perros o gatos, sus mascotas. ¿Qué esperan para
extender el amor que tienen por ellos al resto de los animales?
De eso trató la conferencia de
Melanie Joy que el viernes se celebró en
Madrid y el domingo en
Barcelona. La autora de '
Por qué amamos a los perros, nos comemos a los cerdos y nos vestimos con las vacas' (
Editorial Plaza y Valdés, colección
Liber Ánima), explicó que sólo bajo un sistema como el que vivimos podemos pensar que es normal alimentarnos de unos animales. Unos animales sin identidad, como lo eran los judíos para los nazis. Por sin esas creencias del
carnismo, seguramente nadie sería capaz de seguir alimentándose de los cuerpos de otros. O eso quiero seguir creyendo.
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Gracias a todas y todos los activistas de Igualdad Animal que me han dejado formar parte de esto y que me han hecho ver la vida con más esperanza

Repercusión mediática del acto de Igualdad Animal
Galería de imágenes del acto de IA
Vídeos del acto en medios de comunicación:
Telecinco /
TVE
El acto en otros países,
Italia