¿Acaso podemos hablar de trata de mujeres y prostitución como cosas separadas? A primera vista, las escenas en la Casa de Campo y en las calles de Tailandia parecen no tener nada que ver. La venta voluntaria del cuerpo, con la forzosa e incluso con la pederastia. Eso es lo que parece, hasta que empiezas a profundizar en ello. En mi caso ha sido
Lydia Cacho la responsable de hacer que ahonde en este tema. En esta lacra. En esta normalidad.
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Lydia Cacho[/caption]
Normalidad, porque detrás del dinero por sexo hay mucho más. Hay engaños, mafias, violaciones, pero sobre todo pobreza. Está el movimiento de independencia de las prostitutas para legalizar su situación, y están las asociaciones de derechos humanos y feministas que liberan mujeres explotadas. En México, en Japón, en Ucrania, e incluso en Palestina. “Esclavas del poder” hace un recorrido por sitios donde nunca te hubieras imaginado que habitaba el infierno.
No sólo es mentira que los únicos clientes de los burdeles del sureste asiático sean occidentales o que en países ultra religiosos no exista la trata de personas. Es que España es uno de los países europeos con más demanda de sexo pagado, existe la explotación de menores en Cancún y la mafia está detrás directa o indirectamente de todo el circuito. También las autoridades y las fuerzas de seguridad, a veces por acción, a veces por inacción. Una vez visto cómo todos estos agentes usan la prostitución legal para mezclarla con la forzosa y vivir más tranquilos, el argumento abolicionista gana peso.
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Campaña de la Asociación de Mujeres de la Noche buscando el Día[/caption]
Pero no la idea de prohibir la prostitución arremetiendo contra las mujeres, sino ofreciéndoles otras salida laborales. Dándole una segunda oportunidad y una primera. Porque la pobreza está detrás del 99% de los casos voluntarios. Y también pasa por condenar a los clientes. ¿Qué clase de sociedad saca pecho por necesitar pagar para tener relaciones sexuales? ¿Qué clase de compañeros, padres, hijos y de hombres son? ¿Por qué justificar la cosificación de la mujer? ¿Por qué mostrarla como elemento de poder, de sumisión y de botín de guerra?
Y cuento esto porque pasó el día 8, Día Internacional de loa Mujer Trabajadora, y ellas no se sintieron aludidas. Las niñas marcadas de por vida, las mujeres que vuelven a los circuitos de la prostitución por el rechazo del resto de la sociedad, las que se encuentran como parias en cualquier futuro posible. Porque todas y todos podemos hacer para acabar con esto: culpabilizando a los clientes y no a las mujeres, mostrando rechazo y facilitando la reinserción de las que no tuvieron opción.