Nos humillan y nos someten, nos amenazan y nos golpean, por el simple hecho de ser mujeres. E intentan que lo soportemos. A veces lo consiguen. Cuando no lo hacemos, la victima debe soportar la burocracia injustificada, los agentes no especializados, la lentitud de un sistema judicial caducado. Soportan a un entorno que le quita importancia, que insisten en que soportar es parte del matrimonio. Cuando se logra que sea un juez el que decida, soportamos que este o esta no vea delito; que haya condena pero no medidas de protección; que las haya pero que sigan ‘respetando’ el derecho del maltratador a ver sus hijos. Entonces la mujer debe decidir: o se enfrenta a sus miedos - más que fundados por las amenazas de su propio maltratador y por los casos donde los hijos son el instrumento de venganza de otros hijos del patriarcado - o se enfrenta a la justicia.Son muchas las mujeres que deciden no entregar sus hijos a sus torturadores. Y tienen en su haber denuncias e incluso detenciones, con el resultado de que el maltratador acaba con su hijo y ella en la cárcel. Normal, ha incumplido la ley, dirán algunos. El caso de Andrea nos sigue dando escalofríos. ¿Y si deciden cumplir con la Justicia y dejar a sus hijos con quien les ha hecho tanto daño y este no se lo devuelven? Entonces solo queda soportar la lentitud del sistema judicial y esperar a que la intervención llegue antes que la venganza. O no.
Eso fue lo que pensaron las mujeres de la asociación Ve-la Luz, cuando una de ellas entregó a su hijo a su padre maltratador el día 1 y aguantó el aliento hasta el día 15, día de la devolución según lo dictó el juez. Pero ese día, su hijo no volvió. Y 7 días después, el padre cortó toda la comunicación. ¿Ellas soportaron? No, ellas se presentaron este lunes en el domicilio del padre y con ayuda de la policía recuperaron al menor, de 6 años. Ellas hicieron mucho más que armar follón, ellas se organizaron y actuaron.
¿Y si hacemos como ellas y dejamos de aguantar? Soportar al sistema patriarcal, injusto, desigual, con privilegios para unos y condiciones para otras. Es hora de responder, de organizarse, de aliarse con los hombres por la igualdad. Porque acabando con el terror machista conseguimos un mundo mejor para todas y todos.
Dedicado a Mónica, última víctima del machismo asesino en Galicia.




