"Unió Mallorquina fue un partido político cuyo ámbito de actuación era la isla balear de Mallorca. Su ideología era liberal y se definía como nacionalista (...)El 28 de febrero de 2011 anunció su disolución debido a los numerosos casos de corrupción y su transformación en Convergència per les Illes". Así figura en Wikipedia qué pasó con UM después de que
escándalo tras escándalo acabara desapareciendo. Seguro que muchos desde Génova y desde Ferraz están acordándose de esos tiempos en los que UM era socio de gobierno de unos y otros sin problema ideológico ninguno. Otra cosa fue cuando empezaron a surgir las manchas corruptas, pero ya no estaban en el poder.

El por qué cuento esto, es evidente. Los escándalos que salpicaron a UM se están mencionando hoy en nuestros televisores, radios y periódicos continuamente: sobornos, comisiones, financiación irregular del partido, contabilidad B, sobresueldos... Sí esta vez se refieren a otro partido, a otros dirigentes y a otro Gobierno: el de España. Hablan de papeles en los que acusan directamente al actual presidente del Gobierno a varios ministros de cobrar en negro durante años. Y mientras me vienen a la cabeza declaraciones de estos mismos diciendo que una huelga general daña la marca España, que las protestas en la calle generan desconfianza en el país a los inversores, que el
15M es un "tipo de delincuencia".
Y no puedo parar de pensar que el único titular válido de mañana en la prensa escrita sería: "La Policía desmantela la cúpula del PP". Al igual que UM, todo aquel político libre de sospecha (que lo habrá, sin duda), que refunde un nuevo partido con menos lastre. Y de paso, mando un mensaje a los de la Revista Mongolia: ¡Qué ojo tenéis, caray!
