Hoy se celebra el día del cooperante en España. Un día -como bien dice
la Coordinadora de ONG- con mucho que denunciar y poco que celebrar, ya que en sólo dos años los fondos públicos para cooperación se han reducido en un 60%. Un porcentaje que ninguna otra partida presupuestaria del Estado ha sufrido ni de cerca. Se trata, sin duda, de un ataque que poco tiene que ver con la crisis económica.
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Escuela salvadoreña con cooperación española[/caption]
Se trata de una declaración de intenciones. Muchos dirán y estarán en lo cierto de que los recortes en sanidad y educación tienen también más de componente ideológico que de eficiencia presupuestaria. Pero la gran diferencia que existe es que las personas beneficiarias de este trabajo, el de cooperante, no se puede hacer oir en nuestras calles. No puede paralizar el Estado reclamando sus derechos y nosotros debemos hacerlos por ellos.
Porque las excusas del PP para retirar cooperantes de ciertas zonas extratégicas, para cancelar proyectos con los que ya se había comprometido el Gobierno, son sólo eso excusas. Como bien dice José María Vera Villacián en un artículo publicado ayer en
El País, “cualquier cosa menos enfrentar a los pobres de aquí' con los de 'allá'. Sigo parafraseando a Vera, “Esto es injusto e inmoral”.
Sólo me queda añadir algunos datos: actualmente peligra
el trabajo de mil españoles cooperantes en 120 países, el de otras 3.000 personas que sin ellas no sería posible cumplir los objetivos, el de otras tantas voluntarias que tanto allí como aquí se esfuerzan en ofrecer su tiempo a cambio de justicia social. A nivel global, sólo destacaré una cifra: 86 personas cooperantes murieron en 2011 buscando hacer de este un mundo mejor.